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Revista Canalempresa
PREVENCIÓN
DE RIESGOS
MEJORAS PARA LA MUJER
El embarazo no es una enfermedad pero los cambios fisiológicos y
psicológicos que conlleva
pueden dificultar la realización de algún tipo de
actividad. En estos casos hay que
extremar las precauciones, de hecho las condiciones en que
se realice el trabajo
deberán de variar para preservar la salud de la madre y
el feto.
Por lo general al conocer la noticia la mujer ha de comunicarlo al
empresario para que éste proceda a hacer un estudio
de las características del puesto, y desarrolle cuantas
medidas sean oportunas para incrementar su
seguridad. Es conveniente recordar que el primer trimestre
de gestación es fundamental para el perfecto desarrollo
del pequeño, y en estos tres meses las posibilidades de
abortar de manera natural son muy altas.
Las claves del proceso
La Comisión
Europea, desarrollando una directiva del año 1992, ha
hecho pública una Comunicación sobre directrices para la
evaluación de riesgos en la que contempla todo lo
referente al tratamiento de la mujer
embarazada. En primer lugar habrá que identificar los
peligros potenciales derivados del manejo de
sustancias químicas o de la realización de esfuerzos
excesivos. A continuación el personal ompetente deberá
evaluar cuantitativa y cualitativamente el conjunto de
riesgos, y esto sólo será posible gracias a
la información facilitada por la empleadas.
Algunos de los
elementos con potencial negativo conllevan fatiga mental y
están relacionados con el tiempo de trabajo,
las posturas forzadas, el estrés, las instalaciones
deficientes y el desempeño de la actividad de pie, en
solitario o a altura considerable. Como agentes físicos a
tener en cuenta en el informe hay que
destacar entre otros los choques, vibraciones o
movimientos, y el ruido y el frío o calor extremos.
La embarazada no
podrá manipular cargas, ni realizar posturas y
movimientos que comporten riesgo.
Además el
contacto de la futura madre con determinados productos químicos
puede tener fatales consecuencias, de
ahí que se deban analizar con cuidado las características
que poseen los elementos que se utilizan en el desarrollo
de la actividad. Antes de emitir el dictamen los
especialistas consultan el catálogo
de sustancias peligrosas, finalmente prohiben a la
empleada manejar las que resultan
incompatibles con su estado.
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