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Introducción
·
Cómo
hacer un Plan de Empresa
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Introducción
La
lucha contra el paro se ha convertido en una realidad
social que ha pasado a ocupar el primer lugar en la
lista de los objetivos a alcanzar por los diferentes
gobiernos occidentales. Pero no es la destrucción del
empleo el único problema a resolver. Unido a esa
destrucción aparece el gran reto que para muchos jóvenes
supone la búsqueda de su primer empleo.
La
creación del propio empleo tiene una serie de efectos
sinérgicos sobre la economía social circundante al
emprendedor, al posibilitar el desarrollo de otras
ideas latentes y el empleo de nuevas personas. Hay que
formar nuevos profesionales y, después, hay que
tratar de conseguir que esos profesionales desarrollen
las cualidades para las que han sido formados.
Habitualmente
suponemos que una persona triunfa gracias a su
esfuerzo personal, debidamente complementado con otras
dotes, como la habilidad negociadora, la tenacidad, la
estabilidad emocional, la dureza de carácter, una
dosis indeterminada de saludable egoísmo... y una
buena cuenta corriente en el banco. Nada más lejos de
la realidad. La esencia reside en el hecho de
conseguir la adhesión del consumidor antes de que éste
compre el producto o el servicio.
Y eso sólo se puede conseguir si se dispone de
un buen equipo humano.
Las
empresas deben identificar rápidamente cualquier
factor excepcional que revele las limitaciones de una
regla o rutina, ya que, de no ser así, dejarán de
estar en armonía con la cambiante situación y con
los deseos del consumidor. La clave final, la que
resumen el complejo entramado de decisiones, amenazas
y oportunidades que componen el mundo empresarial, se
resume en una sola: imaginación.
En
realidad, el funcionamiento del mercado puede
plantearse como un juego en el que intervienen una
infinidad de jugadores.
En efecto, no hay ninguna decisión de un
empresario que no altere en mayor o menor medida una
larga serie de circunstancias.
Por
ejemplo, el lanzamiento de un nuevo producto o
servicio al mercado (algo que va a suceder cuando se
haya creado la empresa) provocará ajustes en las
estrategias de la competencia, y por tanto, respuestas
(por ejemplo, en los precios que la competencia
aplique a sus productos) lo que a su vez influirá en
el comportamiento de los compradores, quienes ahora
deberán decidir qué productos van a comprar, en qué
cantidad y con qué frecuencia.
Pues
bien, si aceptamos que el comportamiento de los
mercados se basa esencialmente en el intercambio de
productos o servicios, podemos ver que cuando una
empresa "gana", otra u otras inevitablemente
"pierden", situación que se define como juego
de suma cero. Sin embargo, no quiere decir
necesariamente que una de las partes tenga que perder
totalmente su participación en el mercado en
beneficio de la otra.
Hay un gran número de situaciones intermedias.
Pero
a la postre, ¿quién ganará en esta competición?
La ventaja la lleva siempre el jugador que
puede determinar qué es lo que hará su contrario
ante distintos supuestos. 0 por lo menos, no perderá. Así pues, la clave está en la información. En realidad, la esencia del mundo de los negocios reside en la capacidad del empresario para
seleccionar información útil al mismo tiempo que es
capaz de transmitir la información más conveniente
para sus intereses.
Lo
importante es saber qué es lo que queremos hacer y,
al mismo tiempo, que hayamos detectado una necesidad
en el mercado para introducir o desarrollar nuestro
producto o nuestro servicio.
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